Posiblemente conozcan la teoria de los seis grados de separacion. Esa teoria que postula que podemos contactar con cualquire persona del mundo a traves de otras cino personas. Esa teoria, cuya principal utilidad es que algunas pérsonas fantaseen con los cinco vínculos mágicos que les separan de sus ídolos, se basa en el sencillo principio de que si cada perosona tiene, por ejemplo, cien amigos o conocidos, esos cien amigos tienen otros cien amigos cada uno, por lo que son diez mil conocidos de conocidos, y así sucesivamente. La teoría en principio tiene sentido, dejando al margen que tenemos amigos comunes.
Viajemos a Nápoles, donde griegos, romanos, normandos y españoles dejaron su impronta. La segunda ciudad más soleada de Italia, el lugar donde se invento la pizza. Pero alejemonos del sol, y de la pizza, y sumerjámonos en una parte más sórdida de Nápoles: el puerto. Al puerto de Nápoles llega de todo. Desde cruceros llenos de turistas hasta inmensoso barcos de contenedores, muchos de ellos chinos. Y toneladas de productos made in China, de los cuales más de la mitad entra ilegalmente. Esto es territorio de la Camorra, que maneja este negocio y muchos otross. La extorsión, la falsificación y el tráfico de drogas son otros de estos negocios. El mismo patrón del crimen organizado en cualquier parte del mundo, aunque aquí más organizado. Despiadados criminales, para cualquiera con dos dedos de frente. Simples comerciantes, heróes de la libertad incluso, para los anarcocapitalistas. Pero esa es otra historia.
Vuelvo con la teoría de los seis grados de separación, que ya pensarán que estoy desvariando. Intentemos comprobar si es verdad. Y ya que estamos hablando de Nápoles y la Camorra, nuestro primer eslabón de la cadena será un boss camorrista. Seguramente habrán oido hablar de Roberto Saviano, y probablemente conozcan su libro, Gomorra, donde describe los secretos de la Camorra, y por el que esta puso precio a su cabeza. En el libro detalla las conexiones de los camorristas con España. Su gran presencia en la costa mediterranea, donde blanquea dinero. Pero aquí no está nuestro segundo eslabón. Nuestro segundo eslabón está más al norte, en el País Vasco. Saviano relata, como en 2003 un arrepentido de un clan no muy grande de la Camorra desveló la relación entre ETA y esta última. Y como según una investigación de la fiscalía de Nápoles de 2003 dos etarras se desplazaron hasta Milán, donde acordaron suministrar cocaína a la Camorra, a cambio de armas, procedentes de los abanonados arsenales soviéticos. Armas pesadas, y lanzamisiles. Ignoro si en el retorno a las costumbres ancestrales vascas que buscaba Arana se incluía el tráfico de estupefacientes. Pero el hecho es que los orgullosos gudaris de la patria vasca (léase porreros psicópatas) enviaban cocaína a los napolitanos.
¿De dónde sacaban los etarras la cocaína? Pues de quien la tiene, nuestro tercer eslabón, las FARC. La conexión ETA-FARC es conocida desde hace tiempo. Otra conexión conocida, aunque desde hace menos, es la conexión FARC-Chávez. El líder “bolivariano” apoya a la guerrilla que desestabiliza a su país vecino. Partiendo de esto, era previsible una conexión directa ETA-Chávez. Hace algún tiempo se supo que un etarra, Arturo Cubillas, ocupaba un cargo en la administración venezolana. Y ayer se supo que dos etarras recibieron instrucción de Cubillas bajo el amparo venezolano. El Gran Gorila Rojo es nuestro cuarto eslabón, aunque podríamos incluirlo en el tercero.
A nuestro quinto eslabón llegamos en un avión de Coviansa, la compañía estatal venezolana. En el vuelo Caracas-Damasco-Teheran. Vuelo que no sale rentable, y sólo supone pérdidas a la empresa. De Caracas a Damasco el vuelo tiene un poco de sentido, porque en Venezuela hay algunos sirios. Aún así el avión no se llena. El segundo tramo, Damasco-Teheran no tiene sentido, al menos comercial. Y así llegamos a nuestro quinto escalón, Mahmud Ahmadineyad. Sabida es la buena relación entre Venezuela e Irán, y la tendencia de ambos a financiar a grupos terroristas.
Así pues, la teoría de los es perfectamente válida, para los terroristas. Hemos salido de la Camorra napolitana y llegado al presidente de Irán. Y nos ha sobrado un eslabón. Pueden colocarlo a su gusto. Les sugiero Hizbolá o Hamás, así casi damos la vuelta completa al mundo.
